
Cuando le preguntamos a las personas como se visualizan en 10 años más o cuando estén jubilados, inevitablemente todos se proyectan con su casa pagada, con mucha tranquilidad económica y tiempo libre para disfrutar.
¿pero estamos trabajando realmente tras este objetivo, o nos encontramos más bien en una situación de un notable deterioro en nuestras finanzas personales y familiares, que garantizan muy poco que esta proyección realmente se logre?
Muchos psicologos dirían, que la respuesta a esta situación proviene de la mala administración de nuestras emociones, por lo que todo se resuelve alí, en el campo de las “habilidades blandas”. En otras palabras, quién no logre administrar mejor sus emociones, por la vía del “autoconocimiento” y “autocontrol”, será otro caso más, del “que tropieza dos veces con la misma piedra”.
La vida puede tornarse una lata cuando vivimos con una excesiva disciplina o autocontrol, ya que reprime nuestros más profundos deseos y vivencias más intensas, y dado que es bastabte cierto que estamos de paso en esta vida. Pero:
¿podríamos vivir todas estas experiencias de una manera intensa y lúdica, sin perder hasta la camiseta?
La respuesta es Sí, pero desafortunadamente con una buena dosis de racionalidad, conciencia y disciplina, al menos, cada cierto tiempo. Al igual que en un viaje, requerimos contar con una hoja de ruta, una brújula, y con una adecuada planificación. Todo esto, de manera que no nos pille la noche en el camino, sin donde alojar, y con riesgos de vernos seriamente amenazados.
Algunos consejos para administrar mejor nuestra finanzas, y así mejorar nuestro bienestar financiero, el mismo que nos dará la posibiliad de alcanzar nuestros anhelados sueños.
1. Deudas.
i. La deuda no es ingreso, es un egreso. Por lo tanto, el argumento “es que me endeudo porque no me alcanza para vivir” es irracional, salvo, para aquellas personas que se encuentren con un ingreso hogar menor al de subsistencia.
ii. Usted puede contraer y por lo tanto comprometerse con una deuda, sólo si hoy puede ahorra el mismo monto que la cuota a la cual se oblifgará. En otras palabras, lo que está eligiendo, es adelantar la satisfacción de un determinado consumo o servicio, que de otra manera tardaría un tiempo en adquirir por la vía del ahorro mensual, por lo que está dispuesto a asumir un costo financiero. (el costo, de anticipar ese flujo)
iii. Tiene muy poco sentido, el endeudarse a un plazo excesivamente mayor al de la vida útil del beneficio. Un ejemplo tradicional a este respecto, es el endeudarse a 36 meses para un viaje de un mes.
iv. El “sacar un clavo con otro clavo” o la conocida “bicicleta financiera”, genera un cuadro de acreedores inmanejable, encareciendo por lo general la estructura de deudas. Cuando el número de acreedores o el número de deudas es alrededor de 7, llegó a la frontera de lo inmanejable.
v. El nivel de deuda aconsejable tiene mucho que ver con el ciclo de vida en que usted se encuentra. Si es muy joven, probablemente su ingreso futuro será mayor que su ingreso actual, con lo cual, tendrá una mayor disponibilidad para hacer frente a sus compromisos. Si por el contrario, se encuentra a pocos años de jubilar, su ingreso futuro será menor que su ingreso actual, con lo cual, tendrá una menor disponibilidad para hacer frente a sus compromisos.
vi. Del ciclo de vida se desprende, que su situación financiera puede diferir ostensiblemente de terceros, por lo que el factor imitación, tiene sentido sólo en la medida que se trata de pares etáreos.
2. Consejos para Ahorrar
¿Por qué es tan difícil ahorrar?
El dicho sostiene que cada uno sabe “hasta dónde le aprieta el zapato”. La realidad, también, asegura que todos hemos iniciado, muchas veces, planes de ahorro que luego abandonamos o, peor aún, olvidamos. Aquí te damos algunos consejos para ahorrar y no morir en el intento.
i. Establezca un ahorro fijo.
La constancia es la clave. Para ello, defina un monto fijo de ahorro, sea diario, semanal o mensual. La cantidad debe ser estimada según su holgura financiera: evalúe cuánto gastas y cuáles son tus ingresos. Sacrifique los gastos innecesarios y establece una cifra de ahorro.
ii. Pongase una meta.
Establezca un objetivo de ahorro: vacaciones familiares, educación de los hijos, u otro. Es importante que defina qué quiere y en cuánto tiempo lo necesita. De esta forma sabrá cuánto necesita ahorrar para llegar a la meta. Puede partir con objetivos sencillos y cortos, para luego incursionar en proyectos de largo alcance y mayor inversión.
iii. Aléjese del cajero automático.
Controlar nuestros impulsos de ir a sacar dinero del cajero a cada momento es clave. Estudiar el nivel de gastos semanales de efectivo, presupuestar los pagos y hacer, por ejemplo, sólo uno o dos retiros en ese período. Programe sus gastos diarios y, ojalá, lleva efectivo suficiente para ello, pero no mucho más (para una verdadera emergencia carga tu tarjeta de crédito o débito). Esto te ayudará a gastar menos y a pagar menos comisiones bancarias por retiros.
iv. Siga pagando.
Si ya terminó de pagar su auto o el préstamo que utilizó para salir de vacaciones, ¡siga pagándolo! La única diferencia es que esta vez, en vez de enviar el dinero directo a su acreedor, deposítelo en su cuenta de ahorro. Lo más importante es evitar que ese dinero que ya no destinará al pago de una deuda quede libre en su cuenta. Si eso pasa, seguro encontrará en qué gastarlo. Y eso pasará más rápido de lo que se imagina..